El Barcelona se coronó anoche en Roma y consiguió lo que ningún equipo español había logrado antes, la triple corona, ante un Manchester que decepcionó a propios y extraños, dando poca pelea y allanado el camino de la gloria blaugrana.Yo soy aficionado del Madrid y el Liverpool, así que no esperaba más que ver un buen partido de futbol entre los dos mejores equipos del mundo, pero resultó ser un partido chato y bastante aburrido, en el que ninguno de los dos equipos mostró su verdadero potencial.
Y el menos culpable de esto fue el Barcelona, que jugó a medio gas ante un rival que no les exigió mucho y que supieron controlar sin mostrar la magia que mostraron en el Bernabeu hace algunas semanas.
Después del gol de Eto'o, los "Red Devils" se dedicaron a tirar pelotazos buscando a CR7 o a Rooney, sin encontrar nada más que uno que otro sustito en la cabaña de Victor Valdés. Lo que mantuvo con vida al United, fue que los culés no hicieron validas varias opciones de gol que tuvieron y se dedicaron a pasear el balón de un lado al otro, sin tratar de dar la puntilla a un toro medio muerto... hasta que apareció Messi. Un jugador chaparrito que encontró el espacio para rematar de cabeza entre las torres inglesas y decretar el 2-0 final.
Mientras las estrellas blaugranas se mantuvieron tranquilos y pacientes, los rojos se desesperaron y empezaron a tratar de ganar la guerra solos. Partidazo de Xavi, Iniesta, Messi y Puyol, que sacó de sus casillas a Cristiano Ronaldo con colmillo y marrullerías.
Al final, el mejor equipo levantó merecidamente la copa, y se puso una diana en el pecho para que, la proxima temporada, equipos españoles y europeos traten de derribar de alguna competición a esta máquina de jugar futbol catalana.

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